Han transcurrido 64 años de su vida, y sus convicciones siguen siendo firmes pese a su estatura y su voz casi angelical, que la llevó a ser reconocida como la primera mujer en Colombia que intento ejercer como juez-árbitro y luego surgió como entrenadora del boxeo.
Nacida el 11 de febrero de 1959 en Villavicencio, María Alicia León Fernández, nos hace un repaso de cómo llegó al deporte y cómo transcurre su vida hoy.
¿Cuéntenos su pasión por el deporte?
Desde muy joven, cuando era estudiante del INEM Luis López de Mesa, empecé a visitar los escenarios que tenía mi colegio y el Coliseo Los Conquistadores.
Yo practiqué el softbol con Jesús Puello Villa y luego las pesas con Tarquiliano Romero; incluso alcance recibir algunas clases de baloncesto, pero me rechazaron por ser muy bajita.
Una tarde me dio por asomarme al improvisado gimnasio de boxeo que quedaban debajo de las graderías del Coliseo Los Conquistadores-Álvaro Mesa Amaya y me gusto el sacrificio y el entrenamiento de los deportistas.
¿Y también hubo un flechazo de Cupido por ahí?
Huuyy si (Muchas risas), ahí conocí a Luis Eduardo Lizarazo, con quien crucé miradas y sonrisas, después de un noviazgo nos casamos, yo tenía 16 años. Este año completamos 48 años de matrimonio. Tuvimos cuatro hijos, tres hombres y una mujer.
¿Practicaste el boxeo?
No, pero iba mucho al gimnasio, asistía a las programaciones, siempre acompañé a Luis Eduardo a todos combates. Me acuerdo cuando enfrentó al bogotano Nicolás Alvis, en su debut como profesional en 1977, que el periodista J.J Cifuentes (q.e.p.d) tituló: “Lizarazo, tiene un pacto con el diablo”.
Algunos familiares y amigos le hicimos el reclamo y él muy orondamente nos dijo:” No se preocupen que ese titular es para ambientar la pelea. Yo lo que estoy diciendo es que Lizarazo tiene un pacto con el diablo, pero con el ‘Diablo’ Garzón, su entrenador”.
¿Por qué le dio por incursionar en el arbitraje?
Estuve en algunos campeonatos nacionales y observé que todos los combates lo dirigían exclusamente los hombres, hice un curso donde me dieron la escarapela departamental y me presente en el 1983 en Barranquilla y esos causo un terremoto, que originó mi exclusión de certamen.
¿Motivo o razón?
En el congresillo técnico al VIII Campeonato Nacional Juvenil, la gran mayoría de delegados vetaron mi nombre, porque en ese momento existía una resolución de las autoridades mundiales, que prohibía que las mujeres fueran juez-arbitro. Algunos pocos delegados le pedían a Alfonso Múnera Cabas, presidente de la Fecolbox, que me permitiera subir al cuadrilátero, pero este se negó y me impugnó. Hasta ahí llegó mi carrera como juez de boxeo.
¿Y cuándo se volvió entrenadora?
Ante lo sucedido por el machismo exhibido en la capital del Atlántico, decidí capacitarme en la Escuela Nacional del Deporte en Cali, realizando un curso de entrenadora. Cuando regresé con Luis Eduardo montamos la primera escuela de formación deportiva que hubo en Villavicencio.
Nos apoyó mucho don Efrén Bustos, quien llegó a ser presidente de la Liga de Boxeo del Meta, él venía de dirigir la Liga de Atletismo. También fue deportista ya que representó al Meta en Billar en los Juegos Atléticos Nacionales de Cali 1954.
¿En qué Juegos Nacionales estuvo?
En los Juegos Nacionales de Villavicencio estuve como entrenadora asistente, hice presencia en la subsede de Montería 1988 y terminé mi labor como entrenadora principal en Barranquilla 1992.
Mis mejores recuerdos el XXXV Campeonato Nacional disputado el 18 de diciembre de 1986 en Barranquilla, donde me consagré con boxeadores como Ignacio ‘Naranjito Bernal, Jorge Enrique Orjuela Jairo Liévano Barrientos, Elkin Arboleda (q.e.p.d), entre otros.
Me siento orgullosa de que un alumno sea el entrenador departamental con muchos honores y reconocimientos. Felicitaciones a Jairo Liévano. También recuerdo con mucho agrado el Campeonato Nacional Infantil disputado en Cartagena.
¿Por qué le agrada Cartagena?
Porque allí me dieron la noticia que sería entrenadora de la Selección Colombia a la Copa Gerlein Comelín, que siempre se disputaba en Barranquilla. Pero nuevamente apareció la sombra del machismo. ¡Como así que una mujer va a manejar el equipo estelar!; entonces me mandaron para que orientará equipo B.
¿Tuvo problemas con los pesajes?
Ese era otro escándalo cada vez que ingresaba a la zona de pesaje, todo el mundo se espantaba, se hacían cruces. Exclamaban ¡como así que una mujer viendo a los deportistas desnudos!
Yo les respondía a mis detractores:” a mí no me importa su desnudez, a mi lo que me interesa es lo que pesa usted en la bascula; para eso estoy estudiando enfermería, donde vemos la anatomía del cuerpo humano con todas sus arandelas”.
¿Cuándo decide su retiro?
Cuando se decide liquidar a Jundeportes Meta en1996, optamos por retirarnos ante tanta persecución, Luis Eduardo se va estudiar abogacía y yo me vinculo al Seguro Social.
Después de tantas incomprensiones, falsas promesas y de causas perdidas, preferimos dar un paso al costado. Nuestros hijos fueron en algún momento deportistas como Rusbell que intentó ser boxeador o Luis Eduardo Jr., que llegó a ser arquero del fútbol de salón con equipos profesionales.
Hoy tenemos tranquilidad, Luis Eduardo y yo cumplimos algunas actividades particulares y nuestras vidas se realiza en un entorno familiar con nuestros hijos y nietos.