Wenceslao Ferrín Solís, nacido hace 77 años, el 14 de febrero de 1945, en Tumaco (Nariño), denominada la ‘La Perla del Pacifico Colombiano’, es la tierra de grandes futbolistas como: Willigton Ortiz, Leider Preciado, Jairo ‘El Tigre’ Castillo, Pablo Armero y Carlos Darwin Quintero, entre otros. También Tumaco, es la casa de uno de los mejores narradores deportivos de nuestro país, Francisco ‘El Pache’ Andrade.
Ahí orillas del Océano Pacifico, dio sus primeros pasos, uno de los mejores velocistas que haya tenido Colombia. Hablamos del hoy abuelo Wenceslao Ferrín Solís, quien desde 1989 se encuentra radicado en Villavicencio y hasta la fecha no ha dejado de mantener viva su pasión por un deporte llamado: Atletismo.
¿Cuáles fueron sus inicios en el atletismo?
Yo llegué desde muy joven a Ibagué, entrenaba en el Parque Centenario, lo hacía siempre acompañado por Laureano Guayara, quien era un especialista de 400 y 800 metros. Mi especialidad era los 100 y 200 metros planos.
En mi primera presentación en la pista del estadio San Bonifacio (Hoy Manuel Murillo Toro) derroté al que era el campeón departamental. Eso me permitió para que fuera tenido en cuenta para que se me vinculará a la Liga de Atletismo del Tolima y luego a la Policía Nacional, yo corría con el equipo de Fuerzas Armadas.
¿Quién le dio los primeros spikes o zapatillas con clavos?
Me las regalo un teniente practicante del atletismo, al principio me incomodaban, porque realmente no estaba acostumbrado a calzar ese tipo de zapato. Corría en tenis de marca Cauchosol.
¿Cuál es el momento que más recuerda?
Ser medallista en eventos nacionales e internacionales. Pero el que me marcó fue cuando enfrenté en un campeonato suramericano realizado en Guayaquil (Ecuador), en las pruebas de velocidad a Abdalá Jaime Bucaram Ortiz, a quien derroté inicialmente en los 100 metros planos, luego él me ganaría en los 200 lisos.
Luego supe que fue el deportista abanderado por su país a los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Me sorprendió cuando fue elegido Presidente de la República y que su periodo fue muy corto ya que fue destituido, alcanzó a gobernar del 10 de agosto de 1996 al 6 de febrero de 1997.
¿Algún otro momento grato?
Si cuando impuse un nuevo record nacional en los 100 metros con 10.3, que duro vigente por más de 28 años, que luego fue igualado por los 10 mejores atletas de Colombia. Eso ocurrió el 10 de mayo de 1973 en la pista de la Ciudad Universitaria en Bogotá.
También al hermano de Fabio Loboa Prado, a Óscar Loboa (Santander), quien igualó mi registro el 25 de mayo de 1970.
Mi hijo Wenceslao Jr. Igualaría esa marca el 19 de septiembre de 1992 en el Campeonato Nacional disputado en Pereira. Mi nieto quien también se llama Wenceslao Ferrín Arias, viene siguiendo mis pasos atléticos.
¿Cuántas veces estuvo en los Juegos Nacionales?
Como deportista representé a las Fuerzas Armadas en Ibagué 1970, donde conseguí una de plata en 100 metros, una de plata en relevos por equipos 400x100 y una de bronce en 110 metros con vallas.
En Pereira 1974 repetí la plata en 100 metros y en relevos 4X100. En mi especialidad tuve grandes rivales como Jimmy Sierra y Arquímedes Mina, tocaba lucharla para ganarles.
¿Cuándo se volvió técnico?
Cuando salí pensionado de la Policía Nacional. Recibí una oferta de la Liga de Atletismo del Caquetá para asistir a los Juegos Nacionales de Neiva 1980 estando allí vi a unos atletas de La Guajira que entrenaban solos, yo mes le acerque y les ofrecí asesoría, eso me valió para me contrataran al año siguiente llegará a Riohacha a trabajar en las instalaciones del Liceo Almirante Padilla; en 1988 trabajé con el deporte de Sucre;
¿Quién lo trajo al Meta?
El 27 de mayo de 1987 llegó el profesor Enrique Vanegas a Riohacha, para iniciar su recorrido de 2.051 kilómetros desde La Guajira hasta Villavicencio, Toda una locura que nadie la ha repetido.
El me hizo el ofrecimiento a su paso por Sincelejo y me dijo que estuviera pendiente cuando terminará ‘su locura’. Así fue tuve contactos con el presidente de la Liga, Héctor Aguirre Castillo, quien también era directivo de la Federación Colombiana de Atletismo.
¿Y se dejó sembrado algo como técnico del Meta?
Yo llegué realmente a Villavicencio a principios de 1989 con miras a los Juegos Nacionales de Barranquilla 1992, de mi pulso salieron atletas que fueron Selección Colombia como: Cristina Ortegón Chará, Ómar Rubio y María Luisa Esquivel, entre otros.
¿Y hoy que hace?
Contrato o sin contrato siempre voy en las horas de la tarde al Parque Sikuani, a trabajar con niños y niñas que solicitan mi apoyo técnico. El atletismo no me dejo mucha plata, pero si muchos amigos.
¿Por qué no ejerció la ingeniería electrónica?
Desde que salí graduado en la Universidad del Tolima, mi pasión fue el deporte. De verdad que no tuve tiempo, se me ocurre que, si hubiera ejercido esa profesión, mi nombre no estaría vigente como hoy. El deporte deja impronta.